En 2006 tuve mi primera réflex entre las manos, pero la cámara ya iba conmigo desde mucho antes — no recuerdo un solo verano en el que no llevara una colgada al cuello.
Empecé disparando en el patio del colegio donde entrenaba, robándole encuadres a los partidos de baloncesto femenino. De ahí a la Liga Femenina, la LF2, las Copas de la Reina, las Final Four de Euroliga, Europeos, Mundiales… Con los años perdí el miedo a todo lo demás: si hay un balón, una pista o una calle de por medio, ya no hay deporte que se me resista.
Con los viajes pasa algo parecido: la cámara viaja siempre conmigo, y a través de ella cuento el mundo tal y como lo veo yo. Y en los conciertos busco algo más difícil todavía — que una fotografía, aunque no tenga sonido, parezca que suena.
Al final todo se reduce a lo mismo: enseñar lo que ven mis ojos, sea una pelota en el aire, una guitarra o un gato cruzando una calle de Madrid, donde vivo.
He tenido la suerte de colaborar con clubes y federaciones de baloncesto, béisbol, sófbol y lacrosse, con medios de prensa, y con eventos como Elipa Rock.
Canon R7 · EF 70-200mm f/2.8L USM · Sigma 18-50mm f/2.8 DC DN